domingo, 31 de enero de 2016
entrevista en Matagalpa Nicaragua
http://www.ondalocal.com.ni/noticias/170-viajan-para-disfrutar-de-la-cultura-y-de-la-gente/
jueves, 14 de enero de 2016
lunes, 11 de enero de 2016
cuento veracruz
FANTASMAS
El día que Casiopea cayó inconsciente, las
luciérnagas la ayudaron a despertar. Era una noche de fina lluvia y
cielo negro, plomizo, sin estrellas ni luna . En la carretera no se
veía más que la luz proyectada por los focos de la combi. No se oía
nada más que los cantos alegres de los pasajeros, seis amigos que
regresaban de Jalcomulco, de recorrer sus bosques y cascadas. Como de
costumbre, en linea recta Casiopea rodaba más rápido y en las
subidas con mucho sacrificio. La carretera variaba entre rectas y
curvas que hacía que el vehículo-tortuga fuera muy concentrado en
el trayecto.
De
pronto Casiopea cerró los ojos, todo quedó en negro, pero los
volvió a abrir, aminoró la velocidad para no cometer ninguna
imprudencia. Quizás fue la lluvia que la arrulló mientras la
refrescaba. No podía volver a quedarse dormida de esa manera. El
agua mojaba su parabrisas y los abanicos de goma hacían su trabajo
para escurrirla y dejar bien limpia la visión de la tortuga. La
conductora iba preocupada, la falla de luces era la segunda señal
que daba el vehículo, la primera había sido que al encender el
swich sonaba el claxon y la tercera señal fue que se detuvieron por
completo los limpia parabrisas, complicando la visibilidad del
camino. Era una curva cerrada y peligrosa, los tripulantes procuraron
empujar la combi hasta dejarla en un costado de la carretera, y
procedieron a tomar las linternas para anunciar que allí estaban
detenidos.
La
solución más eficaz y económica, considerando la ausencia de
mecánicos a esa hora y el precio posible de una grúa, era quedarse
a dormir en la carretera. El primer carro que pasó dio informes que
descartaron aquella idea de descanso paciente: en ese mismo sitio ya
se habían descubierto varios accidentes extraños relacionados con
el tráfico de sustancias ilegales. De inmediato un tripulante de la
combi se subió al taxí y fue de camino a un mecánico conocido en
la zona inhabitada, con cierta fe ciega de que estuviera dispuesto a
sanar a Casiopea. A los pocos minutos regresó con aquel señor
misterioso y de pocas palabras, que escogiendo con seguridad sus
herramientas reparó de inmediato el problema inusitado. Entre los
nervios y la celebración de aquella bendita solución , los amigos
se distrajeron y cuando voltearon para ver al mecánico, éste ya iba
caminando veinte pasos delante, rodeado de un halo de luciérnagas y
allí en la curva se desdibujó por completo.
cuentos guate
SINÓNIMOS
Para
Roman,
Panajachel,
enero 2016
Román tenía diez años cuando
se murió la primera vez. Su amigo Jorge lo obligó; tenía que
presionar sus dedos durante un tiempo en dos puntos específicos
sobre la yugular y esperar. El niño se quedó tumbado hasta que las
patadas de su amigo lo introdujeron nuevamente a la realidad. A
partir de aquel día supo que podía morirse cuando quisiera. Salía
de su cuerpo y se veía desde afuera, recorría todo lo que quería y
regresaba tranquilo. El truco era dormirse y pensar que llevaba los
brazos extendidos hacia adelante, los puños cerrados, en posición
de volar como ahora vuelan los súper héroes. Al crecer no tardó en
decidirse por ser un aviador. Sobrevolaba la tierra,le gustaba verla
deslizarse lenta a sus pies, le gustaban los humanos alejados y
pequeños como hormigas, le gustaba, también, estar más cerca de
los pájaros. Morirse y volar eran para él dos sinónimos que lo
tildaban de loco. Pero ¿ cómo podían no ser sinónimos?. Román
exigía que la posición dentro de un ataúd no debía ser con los
brazos cruzados sobre el pecho, sino extendidos hacia adelante, los
puños cerrados, en posición de volar como ahora vuelan los súper
héroes.
ARRIBA
EL NORTE
“Si el mundo está, como
ahora está, patas arriba,
¿no habría que darlo vuelta,
para que pueda pararse sobre sus pies? “
Eduardo Galeano
¿Qué tan difícil puedes ser comprender que los
puntos cardinales se encuentran de manera horizontal?
Aunque usted no lo crea, puede llegar a ser muy
complicado, tan complicado que por esta razón me encuentro
escribiendo esto ahora, para calmar mis ansias de devorar vivos a
aquellos porfiados que no lo comprenden.
Me considero una persona calma y tolerante, aunque mis
amigos cercanos no lo puedan comprobar. Sin embargo hoy me hallé
nuevamente hablando con este hombre que no quiere entender lo obvio.
Para mi mayor sorpresa, se le sumaron otros cómplices, que de igual
manera contradecían todas mis teorías de desorientación del norte.
- Si el sol sale por el este y se pone por el oeste, eso quiere decir que en la línea perpendicular que une estos dos puntos, se encuentran el norte de un lado y el sur del lado opuesto- afirmaba yo con seguridad mientras indicaba correctamente con mi índice, el lugar donde amanecía. - Esto explica el por qué el norte no está arriba ni el sur abajo.
De esta manera trataba yo de demostrarles la tontería
de aquella manía anglosajona y centralista de poner a los
planisferios colgados sobre una pared y con el norte hacia arriba.
- Si el norte estuviera arriba, las estrellas estarían en el norte- argumentaba yo perdiendo la compostura -pero, para leer cualquier planisferio correctamente, se debe colocar sobre una mesa, de manera horizontal!!
La
gente se comenzaba a reunir a nuestro alrededor participando
abiertamente de esta discusión con la cual yo llevaba las de perder.
Quien sabe si el alcohol o la ignorancia hacían que nadie me pudiera
comprender. Para ellos el norte estaba arriba mientras que para mi se
encontraba horizontal. En aquel entonces yo viajaba por el mundo,
dirigiéndome al sur desde México y se me hacía fácil y curioso
provocar a la gente diciéndole que “iba para arriba”. A partir
de aquella noche me prometí que sería la última vez que me
permitiría bromear con los puntos cardinales. Juan se llamaba el
necio que convenció a todos de que la loca era yo, de que el norte
se halla arriba. Cuando ya hubo como unas diez personas dentro de la
discusión (ninguna de ellas a mi favor) y yo ya estaba roja de
rabia, invocando a Joaquín Torres García y gritando desquiciada,
sucedió lo que jamás hubiese imaginado, entendí todo: la necia,
siempre había sido yo.
Guatemala
-
Casiopea sabía que todo aquel cablerío a un lado
de la carretera había sido puesto para enredar la
inocencia de los niños campesinos, que volaba
aferrada sobre los barriletes.
Se preguntaba si en todas partes del
mundo habrían tennis colgando del tendero eléctrico.
- No creo que la geografía se haya inventado para reprimirnos dentro de una sola patria.
En las carreteras de Guatemala las
praderas están vestidas, porque la gente deja secar su ropa al sol
sobre la grama.
- Las mujeres y los campos están hechos con pedazos de acoíris.
Cada detalle en su vestimenta ha sido
consciente, desde la combinación de los colores en el listón de sus
trenzas hasta la cinta bordada con que rodean su rostro, la faja con
la que amarran la falda y el huipil, todo ellas lo han convinado
naturalmente, sin que la estética internacional ni los diseñadores
de París intervinieran en sus intereses de embellecer el paisaje con
sus sola presencia.
En Guatemala las mañanas son sonoras,
los pájaros cantan y entre los callejones de Panajachel, las mujeres
echan tortilla, se escuchan retumbar sus aplausos, taca taca taca
taca taca taca.
Aquí cada momento del día lleva su
sonido y su aroma. La noche la usurpa una flor que con su fragancia
envuelve todo el lugar en una nebulosa de aromas.
viernes, 1 de enero de 2016
la historia de nuestra combi
C
A S I O P E A
“AVENTURA
SOBRE RUEDAS”
Casiopea
nunca fue una tortuga normal. Vivía con su familia en un estanque
muy pequeño y siempre andaba cambiando las cosas de lugar y
vistiendo a sus hermanos con diferentes atuendos para hacer de cuenta
que viajaba por distintos lugares. Su mamá le había contado la
historia de Manuelita, de María Elena Walsh, una tortuguita que se
fue hasta Peguajó a buscar a su tortugo. También le contó la
historia de “El hombre y la tortuga gigante”, de Horacio Quiroga,
donde una tortuga salva a un ser humano. Además su mamá le había
puesto su nombre en honor a la tortuga de "Momo", un cuento
de Michael Ende, donde Casiopea ayuda a Momo a salvar a los hombres
buenos y humildes de los hombres grises, que querían robarse el
tiempo de esta gente. Por todo lo que le habían contado, ella tenía
ganas de vivir hazañas de esta índole. Pero el estanque ya le
quedaba chico y se le habían agotado las ideas para viajar en
círculos, entonces decidió partir y dar la vuelta al mundo.
Su
papá le mandó bordar una mochila que decía "recorriendo el
mundo", su mamá le preparó unos cuantos sándwiches y un día
que todo estaba listo se armó de valor y partió.
Un
hada mandarina que por allí pasaba, al verla tan pequeña e
indefensa, recordó aquel conjuro que usó con cenicienta en el cual
transformó una calabaza en carruaje, entonces apuntó con su varita
mágica a la tortuga y Casiopea se convirtió de inmediato en una
camioneta Volkswagen. El hada mandarina apuntó con su vara a los dos
pajaritos que observaban en unos cables y los convirtió en dos
choferas humanas. El hada mandarina se fue satisfecha silbando
alegremente y se evaporó en el aire. Casiopea no tuvo tiempo de
darle las gracias y comenzó a viajar. Iba a ser difícil como
tortuga (en un mundo dominado por humanos, carros , fábricas y
carreteras) el dar la vuelta al mundo, pero convertida en combi todo
seria mucho mas fácil. El hada mandarina no tenía mucha experiencia
de magia con tortugas y se le olvidó quitarle la velocidad lenta en
el conjuro, así que Casiopea siguió al mismo ritmo que la
caracterizaba como tortuga. Ella recordaba todos los cuentos que su
mamá le leía, había uno para cada ocasión, el que más le gustaba
era la fábula de la liebre y la tortuga donde una tortuga le gana
una carrera a la liebre. Así es como Casiopea aprendió que dar la
vuelta al mundo no era una cuestión de velocidad sino de felicidad.
Los
pájaros
y las lagartijas
jugaban a atravesarse
en su
camino.
En
ocasiones se detenía a
ver todo
tipo de aves y mariposas
de colores.
Se
entristecía
por
los
insectos que
morían
en su parabrisas.
Habían
veces en
que le
gustaba tanto un lugar
que ya no se
quería
ir.
Podía
pasar muchos
días sin bañarse
hasta que la obligaban.
Habían
lugares muy fríos
donde se
enfermaba y
tenía que ir al doctor
Había
otros donde
hacía tanto calor
que no
se
quería
mover..
Viajando
por el
mundo vio
todo tipo de animales:
tortugas marinas, monos,
toros,
águilas, loros
y policías.
Le
atemorizaban los
militares que
apuntaban
con sus ametralladoras.
A
veces las
vacas y los
borregos que soñaban
viajar
como
ella,
le preguntaban como había
hecho para convertirse
en Combi
En
las bajadas
se dejaba llevar
por el viento.
Habían
caminos en que el
viento
era tan fuerte
que ella se
quería convertir
en cometa.
De
pronto le aterrorizaban
las alturas.
A
veces las subidas
eran tan
empinadas que había
que ayudarla.
Otras
veces
disfrutaba sentir
que iba entre
nubes.
Algunas
noches paraba a dormir
en medio de la carretera
para ver las
estrellas
en el firmamento.
Casiopea
no comprendía
cómo
era que no
condenaban
a los vándalos
cristianos
que se dedicaban
a
rayar
salmos
bíblicos
sobre
las
piedras
de las
montañas.
Cansada
podía dormir
varios días
sin parar.
Los
adultos
amargados
le gruñían
al pasar a su
lado.
Las
viejas
montañas para entretenerse
le lanzaban
piedras.
A
veces encontraba
compañía
como ella
o trepaba
en
su caparazón
a amigos
que HACÍAN
música.
Iban
cantando
y silbando canciones
o inventando
versos.
Pasaba
el tiempo y sus papás le preguntaban en las cartas: ¿a dónde vas
Casiopea? ¿Cuándo vuelves? Nerviosa, mientras pensaba como
responder aquella interrogación tan complicada y recurrente, tomó
un globo terráqueo para especular dónde estaría pero torpemente se
le cayó de sus manos y le fue rodando por el suelo. Al verlo rodar y
rodar se le ocurrió una idea. ¿Que tal si en lugar de dar la vuelta
al mundo, daba vuelta el mundo?. Entonces marcó su rumbo: -el sur- e
inmediatamente dio vuelta el mundo, colocó el norte hacia abajo y el
sur hacia arriba. Y sin desanimarse respondió la carta a sus papás
y continuó su viaje subiendo sin prisa hacia el Sur.
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